16  Abr
El olvido

El olvido se va con una arcada de recuerdo.

Toda enfermedad requiere un tiempo de reposo, de cura. Aunque los síntomas remitan, dándole al paciente una sensación de bienestar, si este tiempo de convalecencia no es respetado se producirá una recaída.

En virus latentes en la memoria el tiempo actúa como lupa. Los recuerdos precipitan en la mente y se drenan a través de la gravilla neuronal hasta los ojos. Estos últimos dejan de ver, sólo miran hacia el interior como observando una televisión echando “El Pasado” metaforizado por el tiempo, el olvido y la memoria selectiva. Vuelve Duele dulce…

Aquella madrugada de agosto me devolvió el sentimiento de los días 6 de enero de mi infancia.

Con un ojo abierto y el otro entornado esperaba la melodía del telefonillo como un pistoletazo de salida hacia tu encuentro. Lo visualicé mil y una veces y es posible que hoy vuelva a mí una de estas y no la que verdaderamente fue.

Sé que bajé los descansillos de un salto con el corazón por delante hasta que te encontré ahí; con cara de sorpresa y una maleta por la que me intercambiaste (o me intercambié…).

La primera semana de tu partida perdí dos kilos y 7 días de mi vida a base de pasearme por escenas nuestras de antes. Imagínate que nos desdoblásemos, que al mismo momento estuvieran las diferentes personas que hemos sido, en diferentes sitios, o en los mismos, pero en diferentes partes de la historia. Yo me quedaría de pie, en medio de todos ( y todas mis yos), observando; siendo la única capaz de apreciar cada instante del pasado, intuyendo cómo encajan las imágenes del puzzle de mi propia historia.

Sé que sentía frío en las piernas y en los pies y que arrastramos el equipaje hasta el tercero…no sabíamos muy bien por dónde empezar a contarnos. Sentada en la mesa y tú apoyado en la encimera sorbimos el café más dulce de La Latina, mojando anécdotas de tu viaje.

Cuando más tarde, dormíamos el uno pegado al otro, pensé, yo persona inquieta, que podría estar así indefinidamente.

Pero el instante presente me golpea como un frenado, y en el impulso de vuelta, chocando contra el respaldo, recuerdo que yo ya no soy ella, ni tú eres aquel.

 

 

Posted by arridens, filed under Climas, Suelo Soñar. Date: Abril 16, 2009, 3:57 pm | No Comments »

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