Lección 1:Es peligroso pensar. Lección 2:Todo conlleva unas consecuencias.
Después de ver a Jose sólo por la mañana y no hacerle mucho caso (movilísticamente hablando) durante la tarde, se coló en mi mente la posibilidad de irle a visitar después de clase de baile. Cosa fácil de hacer para cualquier persona que no tenga como madre a mi madre, que es capaz de llamar a los bomberos si me retraso cinco minutillos un día de diario. ¿ Cómo conseguirlo? Intenté idear un plan pero ninguno parecía viable; llegaría al menos con media hora de retraso “..y si …”y si…”y fue cuando me dije; “buah! Sí tiene que pasar algo pasará, las circunstancias serán favorables sin forzarlas”
…Y entonces murió Tocha.
Tocha es la perra Rottweiler de mi profesora de baile (Sandra) que llevaba enfermita meses, aguantando la tía como una campeona hasta este día; en que yo quise una señal.
A causa del bajón de animo de Sandra la clase acabó por una vez en la vida a su hora>como le daba pena,Mar decidió llevar a Sandra en coche> yo vivo cerca de Sandra>yo fui llevada en coche hasta mi casa.
Y sin poder creerlo ahí me encontraba, en mi portal, media hora antes de lo normal. Un segundo de silencio. Estaba claro lo que tenía que hacer…yo lo había querido y Tocha había muerto por ello (!).
Eché a correr. Como hacía años que no corría, el espíritu atlético renovado en un instante. Algunas personas de los baretos de la Cava Baja se quedaban mirando (luego entendí que en parte era porque llevaba la mochila abierta e iba sembrando ropa de baile, medias y calcetines por las aceras,-carreteras). Conozco bien el barrio; podía tomar la ruta larga y llana, o corta y cuesta arriba. Opte por la corta. Cuesta arriba.
Y así estaba yo a las 11 y pico de la noche, con la lengua fuera, atravesando callejuelas, una tras otra. No paraba de correr; más que Jose, me impulsaban los posibles gritos de mi madre si no llegaba a tiempo y el hecho de que una vez creada la idea en mi mente, echarme a atrás no era compatible con mi cabezonería.
Otra zancada, otra zancada…Calle Segovia, cruza Mayor, respira…Plaza de Oriente, endorfinass, Jardines Sabatini…., Pla-pla-plaza ssspaña.
Crucé Madrid centro en tiempo récord y, sí, llegué a la residencia como una sopa.
Le di un toque. No hubo contestación.
Le llamé. No hubo contestación.
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Conciencia: Bieen Amanda. Buena carrera, has visto que estás hecha una deportista …pero vete a casa y deja de hacer el gilipollas.
Conciencia 2: bueno …será que no tenía que pasar..
Conciencia: pero que dejes ya la jodida PROVIDENCIAAAAA!!
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(riing)
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Conciencia: emm..es él?
Conciencia 2: sí…
Conciencia: lo coges??
(clik)
A—-´(o)la!
J- ¿Me estás llamando?
A-emm..Sí
J- ¿Qué tal?!!
A- Naaa…ya he acabao baile, ha estao bien y eso …¿y tú qué tal?
J- Pues aquí estoy, ya en la resi…
[ Alivio, y por fin energía en la voz.]
A-Uff!! estaba pensando “que diga que está en la resi, que diga que está en la resii!!” jaja …porque si no acabo de hacer el gilipollas.
Estoy en tu portal.
… … …
El camino de vuelta lo hice andando; complacidas las hormonas, con nivel alto de endorfinas en sangre, ya todo me daba un poco más igual. Me di cuenta que nunca había llegado a hacer eso por nadie y que lo más probable es que no tuviese sentido porque nos acabamos de conocer. Pero tenía que tomar esa oportunidad y el tiempo ya se encargará de dar o quitar valor a la excursión nocturna.
[Jose no sabe (aún) lo de mi sprint, supongo que se imaginará que fui en metro, tan tranquilita. Voy presentándole mi lado "pertur" paulatinamente.]
Llegaba cinco minutillos tarde. Me llamaban. Era mi madre. “-Sí, Sí, ya estoy en el portal, es el metro que ha ido un poco mal.”
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Gracias Tocha.
Junio 24th, 2009 at 7:28 pm
[...] en otra ocasión, guardando las distancias, coincidencias, baile y muerte se han mezclado. Esta vez para traer [...]