Habré hecho cientos y cientos de viajes de regreso a casa en metro, en taxi. Pero ningunos más solitarios e irreales como esos; los protagonizados por la insatisfacción y el desengaño de las caricias desconocidas. Tras unos instantes de calor apresurado, una vez en la calle caen al unísono la verdad y el hielo a la altura de los pulmones…sea febrero o agosto.

Erosionada por un polvo, la energía me deja, se evapora como la mezcla de sudores que me arropa.

En esos viajes me acurruco, me hago un ovillo recostado en la ventana y a falta de fuerzas se me cierran los ojos. A falta de fuerzas no siento nada. Sólo me abandono al sueño sin sueño, una anestesia que me recorre el vientre. Un vacio que brota desde dentro. En esos momentos no comprendo a los demás, no los veo, pero todos sus movimientos me parecen estruendos.

Que me dejen en mi letargo.

Mi vía de escape.

Escapar…aunque sin saber muy bien de qué…

                                                                                                                                                                Weeping nude de Edvard Munch

Y por casualidad me asignan cantar:

“some of them want to use you, some of them want to get used by you,

some of them want to abuse you, some of them want to be abused…”

-Sweet dreams

Posted by arridens, filed under Climas. Date: Marzo 4, 2010, 1:27 pm | No Comments »

21  Ene
Virutas de Burdeos

Y un día escribí…

Llueve fuera y me acurruco al lado del radiador envuelta en una manta, las manos entrelazadas alrededor de una taza de té de caramelo ardiendo. No hay quien salga y aunque no tengo internet  escribo con la intención de mandarlo más tarde, una vez  escampe y yo consiga salir de mi crisálida hogareña.

Aaron, mi compañero americano, toca la guitarra o lee a mi lado (depende en qué momento del relato te encuentres).  Con él, con una chica belga y con un francés comparto un dúplex en los suburbios de Burdeos  que rodean el campus. Es uno de esos edificios modernos hechos con materiales bonitos y baratos que se degradan pronto pero que por el momento, cuando apenas han pasado dos meses desde que se puso el último ladrillo, aparentan ser de diseño.  Es uno de esos edificios modernos propios de los suburbios y de las residencias de estudiantes. Los estudiantes tragan con casi todo. Pero por el instante no es como si me estuviese conformando; realmente es muy bonito y practico; cuadrado y plástico. Cada uno de los apartamentos es  idéntico al anterior de forma que si algún día te diese por volver a casa borracho y te confundieses de puerta, sólo tendrías la extraña sensación de que tu madre ha estado en casa cambiando los muebles de lugar.  Porque sin duda los muebles de cada apartamento son también prácticamente idénticos (y sin duda más de una madre tiene la misma mania que la mía); el Ikea es la Meca de la decoración para todo estudiante; si se añade un trapito hippy en una pared y una guitarra en una esquina  yastá; voilá la morada del estudiante alternativo-hippy, el más interesante de toda la manada, a pesar de todo;  del siglo y  la manada.

No hay cerraduras sino chips, no hay interruptores sino sensores: esto seguro que tiene algún significado simbólico que buscaré más tarde cuando me tome el segundo té. Ah! Y la curiosidad de tener un lavabo en cada cuarto; pero hay que ir poco a poco para no caer en la tentación de escribir en forma de lista de la compra, describir mi vida actual como una receta (de micro-ondas).

Quizá nuestra casa sea la menos equipada; con tanto extranjero de paso nos hemos conformado con poco y mucho de ello viene de la calle; muebles, ramas, señales de tráfico, palés. Hay una lámpara rota en un rincón cuya función nunca ha estado clara a no ser que sea ocupar ese rincón, si algún dia desapareciese de ahí todo el salón se vería transformado y nos sentiríamos confusos e incómodos, aunque no dijésemos nada al respecto, como si nos hubiésemos confundido de puerta y este ya no fuese nuestro salón. Así que la lámpara permanece ahí, velando por el bienestar de la convivencia.  Sufre pequeñas transformaciones periódicamente, cuando nos da por sentirnos artistas y guarreamos con pinturas acrílicas. Nos pondría buena nota en  expresión corporal, fruncimos el ceño y hacemos aspavientos con los brazos como hemos visto  que hacen los pintores durante su furor creativo en las películas. Personalmente me resulta frustrante ver que poco sale de tanto espectáculo. Al menos la última vez el francés consiguió que saliese algo menos de escuela primaria para decorar nuestra mesa de centro (o “composición de madera y clavos a base de  tabla y caja de fruta”). Aunque ahora apenas veo el dibujo (todo a tres colores, las tres pinturas acrílicas más baratas que encontramos), porque lo protegemos con papeles de las mil y una tazas de té y café que se posan sobre él cada día; otra cosa no, pero tés y cafés sí que hacemos en esta casa. Estos brebajes  tienen algo de ritual; nos juntamos todos, llamados por el calor, el dulce y las sustancias excitantes; aunque no tengas sed en ese momento cuando, después de la comida, un compañero propone un té o un café (ya de antes todos tienen las orejas estiradas casi giradas hacia el que se acerca a las cacerolas, pronosticando el momento) se dice que sí, cualquier otra respuesta haría tambalear el ambiente de fraternidad y unión.  A cada “oui, merci”, a cada chorro de agua hirviendo que se precipita sobre una taza, el vínculo parece más fuerte. Y no sé si es a golpe de té o recetas (por primera vez estoy explotando la vena cocinillas tan presente  en  mis genes) pero en este apartamento de plástico, de muebles  huérfanos, de los suburbios de una ciudad estudiantil de población nómada, me siento en familia.

Si me paro a pensar, en realidad no podría decir demasiado sobre mis compañeros de piso, conozco pinceladas, intuyo el fondo pero nos quedamos más o menos en la superficie; es decir, poco más o menos como con la mayoría de mi familia sanguínea.

En las últimas semanas he pasado una parte importante de mi tiempo en casa, ya me empieza a llamar el exterior pero parece que después de haber batallado tanto para tener techo necesitaba saciarme de hogar, de esta necesidad primaria humana que en ocasiones sería más fructífero no tener. La ausencia de  hogar te hace estar constantemente cuestionándote el momento, estar en tensión, estar pendiente, sobre la punta de los dedos, estar fuera. Llega un momento que es agotador que te metes en cafeterías y te quedas horas solo intentando dejar de sentir que te tienes que ir yendo, que solo estás de paso y tu sitio lo quiere otro.

Me he hecho experta en vestirme a la luz de la pantalla de un móvil, a salir sigilosa de habitaciones con mis bártulos e ir tirando sin mirarme al espejo y aún un poco mojada de la ducha, mal dada, intentando que no se mojen los calcetines cuando uno se viste dentro. He aprendido a estar más a mi aire con gente recién encontrada y a hacer una maleta.  Pero quizá de lo que más orgullosa esté es de que estoy con gente que me encanta, lo entiendo como una prueba de que yo no estoy tan mal encaminada. Quiero pensar que es un síntoma de madurez ser capaz de elegir los amigos que quieres y te convienen, aquellos con los que te sientes bien y eres capaz de crecer. Sé que probablemente estos son sólo de paso, pero lo serán porque la vida avanza  y no porque queramos huir los unos de los otros.

Me duele pensar en el final de enero, todo se va a tambalear, aquello que he conseguido construir, ir poniendo en pie en Burdeos se pondrá en riesgo pero ya se verá más adelante.

*

La borrasca se acumulaba turbia sobre nuestro tejado…

ahora no hace más que caer y nos tiñe de plomo.

Posted by arridens, filed under Climas, where the sidewalk ends.... Date: Enero 21, 2010, 8:50 am | No Comments »

05  Sep
Juego de niños

Audio: Smoke city

Todavía no he encontrado el idioma idóneo para hablar de lo que me pasa por la cabeza, sin que parezca violento o cinematográficamente ortopédico…peut être le français pourrait servir; doux, subtil, erotique, chuchotant…no hiere la oscuridad.

¿Cuál es el tabú?

¿Quién aprieta el pause esquivando situaciones

a cada momento?

Los juegos que corretean entre velos de penumbra y apariencias revelan más que esconden. Sé que a veces pienso que dejarlo en tono de broma tiene su encanto. Un silencio hablado. Hacer que ignoramos el dialecto, nos desplazamos en círculo y en guardia, como gladiadores antes del combate, dejando en medio la evidencia.

Pero se me da de pena.

Soy absolutamente negada para ocultar lo que siento o lo que me hago creer que quiero…en fin, eso lo sabe todo el mundo hasta especialmente personas que no pasan de ser meros conocidos. En cierto punto me he cohibido, se ha pintado una raya de tiza infranqueable. Será que pienso que hay demasiado en riesgo o que lo hemos estpulado así sin hablarlo.

pero, pero, pero… …

Esta locura por la espontaneidad y poco respeto por la vergüenza…rezuman por las grietas de mi mirada/de mi fachada. Aunque me trago el capricho y engullo los “ysis”, tropiezo y rio histérica. Lo que encierro se oscurece y oscurece por espirales, gana en consistencia y se revuelve. Inevitable. ¿Masoquismo?

Con el tiempo tú te has ido volviendo más real. Te voy completando uniendo cachitos poco a poco. Y al mismo tiempo que desecho la posibilidad de una relación, en vez de ganar en fraternidad, lo hago en deseo.

El cuerpo no escucha, tiembla.

La mente no piensa; acelera en dirección opuesta a la realidad, de las buenas ideas, del sentido de las consecuencias, embriagada… Quiere saltar desde 10-15 metros y zambullirse en el mar de lo inmediato, la fantasía, el por qué no. Vamos a bañarnos.

Después del impacto, el silencio. ¿Estás ahí? Tranquilo, no hace falta que abras los ojos. Quedémonos aquí escondidos, así sumergidos un buen rato que cuando volvamos arriba tendremos que volver a ser los mismos.

Agh! Hoy no quiero perderme en fases REM. Prefiero quedarme en lo sencillo, en lo mínimo, sin cabeza; nosotros y el calor.

Te siento y devoro el aire.

En silencio te grito exasperada que se acaben los juegos ¡joder!

estos juegos de niños…

(mordiéndose los nudillos)

Sería tan fácil  ir un poco más lejos.

¿Contranatura? Esto.

Posted by arridens, filed under Climas. Date: Septiembre 5, 2009, 1:36 pm | No Comments »

04  Jul
La espera

Me faltan móviles, buzones ( materiales o virtuales), tuentis, facebooks…

para mirar, abrir y cerrar. Espero y busco el mensaje que yo misma quiero dar a entender.

 

Y si llegase me quedaría observándolo, dejando pasar los minutos…inquietándome en mi quietud con cada fugaz segundo y, no obstante, sin decidir el siguiente movimiento…

 

arrastrando palabras como fichas sobre el tablero.

Posted by arridens, filed under where the sidewalk ends.... Date: Julio 4, 2009, 2:16 pm | No Comments »

03  Jul
Abilities.

” Stories happen only to those who are able to tell them, someone once said. In the same way, perhaps, experiences present themselves only to those who are able to have them.”

Paul Auster; New York Trilogy, The Locked Room.

Posted by arridens, filed under where the sidewalk ends.... Date: Julio 3, 2009, 4:55 am | No Comments »

24  Jun
Elegía.

Como en otra ocasión, guardando las distancias, coincidencias, baile y muerte se han mezclado. Esta vez para traer ocasiones perdidas en vez de oportunidades cazadas al vuelo.

Ayer, como todos los lunes, fui al local situado a 3/4de hora de mi casa para ensayar. Hablé con gente de otros grupos, me cambié, empecé a calentar…sin que me dejase de extrañar “La primera en llegar ¿yo?”. A los cinco minutos llamé a una compañera para confirmar lo que ya sospechaba: no había clase, había habido una confusión en los mensajes y a mí nadie me había informado.

Vuelta a cambiarme y a la calle. Tenía exceso de energía, el servicio de transporte público no se prestaba con normalidad y, además,  la idea de meterme bajo tierra me espantaba; empecé a seguir, varios pies por encima, el sendero de la línea de metro. Me orientaba uniendo paradas como se unen puntos en los libros de pasatiempos de los niños, hasta formar dibujos.

Derepente me di cuenta de que estaba a la altura de Tetuán. Y se esbozó, casi imperceptible, la idea por primera vez. Pensando en mi pereza y temiendo no saber cómo actuar en ese tipo de situaciones, pensé que terminaría por ignorarla.

Sin embargo, a medida que me acercaba a la zona, vi como mis pasos se desviaban por decisión propia, como me llevaban por callejuelas con una dirección clara. El paso se ralentizaba meditabundo a medida que me aproximaba a mi destino, y una vez estuve delante de esa casa no me cabía en la cabeza que hubiese podido pensar en no cumplir mi idea.

Unos hombres gordos bebían riendo en el bar de la esquina. Pasaron dos inmigrantes corriendo, hablaban atropelladamente. Me apoyé en una pared brillante de granito rojo. Miraba fijamente las ventanas del edificio de en frente e intentaba ver a través de las persianas blindadas al calor del asfalto.

Me golpeó como una piedra, una corazonada que chillaba alto y claro. Una cuerda de energía que me atraía hacia uno de esos apartamentos. No tenía dudas. Ir era la elección correcta. Sólo necesitaba saber el piso; impaciencia mientras espero a que mi padre coja el teléfono y me lo diga.

¡Tenía que hacer esto, tenía que hacer esto! Me aturdía la violencia del presentimiento.

Debía, simplemente, estar en ese cuarto sosteniendo su mano aunque fuese en silencio. Bastaban la intuición y el sentimiento.

Pero mi padre no estaba de acuerdo: “no puedes presentarte en la casa de un enfermo así como así. Está muy cansado. Llama y ve otro día que tal vez esté un poco mejor”. Pero , pero…y si yo no había tenido baile por algo, y si el metro iba mal por algo… ¡Era lo que tenía que hacer! Me desesperaba con las travas de la vida, del protocolo. La verdad era lo que me decía mi cuerpo…tan claro como la piel transparente de ese enfermo.

*

Post-it: Siempre hacer caso a las intuiciones.

Hoy a las 13:20 el tío Ángel ha muerto a los 51 años; tres más tarde de lo que pronosticaron los médicos al encontrar el cáncer que le plagaba.

No le llegué a ver.

La primera muerte que vivo.

 Martes 23 Junio de 2009

 

Posted by arridens, filed under where the sidewalk ends.... Date: Junio 24, 2009, 7:28 pm | No Comments »

19  Jun
Marea viva

El subconsciente sigue el ritmo de las mareas; esconde y trae, trae y esconde imágenes y reacciones (reales y/o ficticias) a intervalos más o menos largos. La inteligencia no puede llegar directamente a él, a veces lo impulsa un objeto, un olor o un sueño olvidado. En ocasiones suave, otras furioso, baña la mente sin previsión atmosférica pero con iguales destrozos.

 

Esta semana augura marea alta. Siento el peligro aun encerrada en mi cuarto. Lo llevo dentro, lo arrastro conmigo.

 

Fréname los pies, o inténtalo al menos. Yo qué sé: degolla las calles, dale la vuelta al asfalto, construye torres de escombros suficientemente abruptas como para parar mis pasos.

Que por una vez no quiero ser la/yo misma. Aliéname. Una pequeña incisión, anestesia, amputación para guardar los papeles…un rato.

 

Ya ha llegado la primera espuma a mis dedos y, entre surco y surco, soy cada vez más de la marea. Me arrastra, me arrastro (?).

 

Dejo correr entre mis dedos conchas como cuentas de rosario: “sabré razonar que esto no es más que química”, “sabré desgarrar los disfraces de las mentiras de mi mente”, “no pondré en juego cosas que valen más que un minuto”…

 

Y entre susurro y susurro (autoconvencimiento y autoconvencimiento), sé que a mí, homo sapiens sapiens, lo único que me salva son los kilómetros.

 

 

Seeman. Ramstein.

Posted by arridens, filed under Climas. Date: Junio 19, 2009, 5:03 am | No Comments »

26  May
Dopamina

Dopamina

Llevo dando vueltas a un par de entradas algún tiempo pero no me decidía a publicar nada. Sin embargo, considerando que ya hace un año que llevo siendo neuronita, que me ha mencionado el Sr. SF y, para qué engañarnos, que los exámenes asoman a la vuelta de la esquina y no tengo ningunas ganas de entrar en materia…¡Me lanzo!

Una tarde de este mes me encontré, por casualidad, escuchando una conferencia sobre  dopamina, psicopatologías y la dependencia al deporte que me atrapó (de hecho, si tienes la mala suerte de compartir hábitat conmigo, es muy probable que algo ya te haya comentado). ¿Y por qué yo, filóloga, me intereso por estos temas? No es por aumentar mis campos de saber ni por seguir el ejemplo del espíritu de los humanistas, no. Es por una razón mucho más humana; el egoísmo y el interés por todo aquello con lo que me siento identificada.

Aviso al lector: no tomar lo aquí escrito por algo con 100% de rigor científico. Todo está alterado por mi ignorancia, falta de compresión (la conferencia fue en francés), y metaforizada por el tiempo y mi empeño en encontrar vínculos.

 

 

Un estudio relaciona el temperamento impulsivo con el riesgo de desarrollar adicciones

·     Autor: Por JORDI MONTANER . Fecha de publicación: 4 de abril de 2007

La dopamina es un neurotransmisor relacionado con el desarrollo de adicciones. Asimismo, trastornos como déficit de atención con hiperactividad, esquizofrenia o adicción a sustancias estimulantes se caracterizan por una alteración en los circuitos dopaminérgicos cerebrales. Pero hasta este momento no se conocía si la alteración era la causa o el efecto de estos trastornos de conducta. Ahora, investigadores del Reino Unido han relacionado el temperamento impulsivo con el riesgo a desarrollar adicciones. La culpa la tiene un neurotransmisor, la dopamina, principal alquimista del placer.

Yolanda Peña, investigadora del Departamento de Psicología Médica y Medicina Legal de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha tomado parte en una investigación de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) que concluye que las personas impulsivas son más propensas a desarrollar adicciones. “

La conferencia se basaba en el comportamiento y la respuesta (a la actividad deportiva y la ingesta de cocaína) de unas ratas clasificadas en dos grupos: activas(o impulsivas) y pasivas. Al parecer las ratas pasivas tras distintas pruebas y estímulos no aumentaban su actividad deportiva ni la ingestión de droga mientras que las impulsivas aumentaban drásticamente tanto la actividad deportiva como la ingestión de droga; se volvían adictas a ambas cosas. Dejando a un lado los roedores, las personas impulsivas (con alto nivel de dopamina) se comportan del mismo modo. Eso significa que aquellas con dependencia al deporte tienen mucha más probabilidad de volverse adictos a otras sustancias (anfetaminas, alcohol, café, tabaco) y actividades (beber agua, comer, dejar de comer, hacerse daño) que las personas pasivas. Un dato que me sorprendió mucho es que el deporte no ayuda a calmar el estrés y que éste ( al aumentar los niveles de dopamina) es adictivo.

 Ahí no se queda la cosa; la dopamina controla y afecta muchos otros capos del comportamiento. Como me había picado la curiosidad no pude más que hacer una pequeña investigación de aficionada en un soporte tan “fiable” como Internet (siento a los médicos revolviéndose en sus asientos) y a medida que leía más conexiones y explicaciones a comportamientos encontraba. En más de una ocasión deduje posibles trastornos sólo para encontrarlos un par de líneas más abajo.

El papel de la dopamina en la experiencia del placer ha sido cuestionado por varios investigadores. Se ha argumentado que la dopamina está más asociada al deseo anticipatorio y la motivación (comunmente denominados “querer”) por oposición al placer consumatorio real (normalmente denominado “gustar”)

La dopamina no es liberada al encuentro de estímulos desagradables o aversivos, y así motiva hacia el placer de evitar o eliminar los estímulos desagradables.”Se pueden dar casos de bipolares ,o maniacos que se conviertan en hipersociables o hipersexuales. Drogas como la anfetamina y cocaína que son conocidas por incrementar de manera importante los receptores de dopamina pueden causar psicosis.

La dopamina puede también tener un papel importante en la forma en la que se perciben objetos o sucesos estimulantes como: 1)recompensas 2)cosas peligrosas o amenazantes; haciéndolas parecer más llamativas o importantes. Esta hipótesis defiende que la dopamina es un factor determinante a la hora de tomar decisiones; influyendo en las prioridades y en nivel de deseo con respecto a estos estímulos.

 “Dopamine in the mesolimbic pathways increases general arousal and goal directed behaviors and decreases latent innhibition; all three effects increase the creative drive of idea generation.” 

¿Qué conexión encuentro con los roedores, la conferencia y los retales de información internauta? Y ¿qué más me da?

Yo soy impulsiva y siempre he sospechado que tenía una naturaleza altamente adictiva  pero ahora me gusta esto de poder apoyarme en una demostración científica. Por otra parte, aunque no rebase los límites peligrosos de exceso de esta sustancia (que desencadenaría en psicosis, esquizofrenia, paranoia) SÍ tienden a la alza>> poca percepción de los límites, alto contenido de fantasías y el imaginar la recompensa (hablando en términos de experimentación) antes de tenerla (la consecuencia: sms/ acciones/ proposiciones sin sentido o alarmantes  para algunas personas y un constante errar en busca del deseo y huyendo de la cotidianeidad). ¿Y qué me decís del estrés? Ni sospechaba que eso fuese adictivo pero derepente me acuerdo [soy una fantástica hipocondríaca, ¿a que sí?—menos mal que sé poca medicina], me visualizo dejando (casi forzándome a ello) trabajos/llamadas/palabras para ultimísima hora. Retando; a mí y al tiempo.

 

Y lo que me resulta de lo más curioso es que esto explicaría por qué he estado con más de un vigoréxico si, en principio, no me atrae ese físico; ¡Taráa! ¡Compartíamos niveles semejantes de dopamina!

Jose, más que cumplir ciertos puntos de la conferencia, serviría como ejemplo ilustrativo; en todos los síntomas y a todos los niveles. Aún me cuesta creer que encaje tan perfectamente, paso a paso, con los casos particulares que comentaron en la conferencia.

 

¿Cómo puede ser que la personalidad y el comportamiento dependan tanto de una sustancia? ¿La impulsividad implica un alto nivel de dopamina o el alto nivel de dopamina resulta en un comportamiento impulsivo?

 

 ¿Somos sólo química?

 

 

En tal caso: pásame tus análisis, me gustaría conocerte.

 

Posted by arridens, filed under Suelo Soñar, where the sidewalk ends.... Date: Mayo 26, 2009, 5:00 pm | No Comments »

16  Abr
El olvido

El olvido se va con una arcada de recuerdo.

Toda enfermedad requiere un tiempo de reposo, de cura. Aunque los síntomas remitan, dándole al paciente una sensación de bienestar, si este tiempo de convalecencia no es respetado se producirá una recaída.

En virus latentes en la memoria el tiempo actúa como lupa. Los recuerdos precipitan en la mente y se drenan a través de la gravilla neuronal hasta los ojos. Estos últimos dejan de ver, sólo miran hacia el interior como observando una televisión echando “El Pasado” metaforizado por el tiempo, el olvido y la memoria selectiva. Vuelve Duele dulce…

Aquella madrugada de agosto me devolvió el sentimiento de los días 6 de enero de mi infancia.

Con un ojo abierto y el otro entornado esperaba la melodía del telefonillo como un pistoletazo de salida hacia tu encuentro. Lo visualicé mil y una veces y es posible que hoy vuelva a mí una de estas y no la que verdaderamente fue.

Sé que bajé los descansillos de un salto con el corazón por delante hasta que te encontré ahí; con cara de sorpresa y una maleta por la que me intercambiaste (o me intercambié…).

La primera semana de tu partida perdí dos kilos y 7 días de mi vida a base de pasearme por escenas nuestras de antes. Imagínate que nos desdoblásemos, que al mismo momento estuvieran las diferentes personas que hemos sido, en diferentes sitios, o en los mismos, pero en diferentes partes de la historia. Yo me quedaría de pie, en medio de todos ( y todas mis yos), observando; siendo la única capaz de apreciar cada instante del pasado, intuyendo cómo encajan las imágenes del puzzle de mi propia historia.

Sé que sentía frío en las piernas y en los pies y que arrastramos el equipaje hasta el tercero…no sabíamos muy bien por dónde empezar a contarnos. Sentada en la mesa y tú apoyado en la encimera sorbimos el café más dulce de La Latina, mojando anécdotas de tu viaje.

Cuando más tarde, dormíamos el uno pegado al otro, pensé, yo persona inquieta, que podría estar así indefinidamente.

Pero el instante presente me golpea como un frenado, y en el impulso de vuelta, chocando contra el respaldo, recuerdo que yo ya no soy ella, ni tú eres aquel.

 

 

Posted by arridens, filed under Climas, Suelo Soñar. Date: Abril 16, 2009, 3:57 pm | No Comments »

06  Abr
Deathcifrar

Street guru, Nitin Sawney

25/03/09

La seguridad lleva a la ausencia de cambio.

El hábito y la monotonía matan la inspiración y crecen como hiedras sobre el organismo.

Inspirada para unos y para otros insensata, he roto con lo previsible y me he desviado del camino augurado por mi cabeza para el día de hoy. 

Todo empezó al final de la pausa-café de un congreso sobre el autor de “En busca del tiempo perdido”; se acerco a mí (o más bien yo a él, curiosa) uno de los individuos más peculiares que albergan las calles de esta, ya de por si desequilibrada, ciudad. Intentaré “bocetearlo” a mano alzada: 1,85, vaqueros desgastados igual que la chaqueta, bufanda multicolor y unos ojos azules, inmensos, de unos 70 años. Los tapaban intermitentemente mechones de cabello color perla que le caía hasta más abajo de los omóplatos. Ponía la guinda al loock una barba infinita a lo Fumanchú, igual de lisa y albina. Sin más dilación indico una imagen archiutilizada pero exacta: GANDALF. Igualito, oiga. Irónicamente, sin embargo, se hace llamar Serumano

Todo el aura Galfiano se completaba con su silencio. Mi nuevo hallazgo era mudo, y más que un impedimento era una virtud. En cuanto le dirigí una mirada sonriente, se puso a garabatear en un pedacito de papel frases ingeniosas, juegos de palabras y cuestiones para despertar (aún más) la curiosidad de una joven idealista, con afán de literata y sed de personalidades extraordinarias. Nuestro silencio hablado continuó durante las conferencias y compartimos, mientras tanto, como un tesoro, una galleta partida y dos almendras.

Mi “amigo” tiene la mirada brillante.                                                                               Mi “amigo” hace gestos expresivos, casi aspavientos, abriendo grande la boca, respirando fuerte y dejando colgar la cabeza en actitud dubitativa antes de pasar sus pensamientos a palabras.                                                                                                  Mi “amigo” no escribe ni en línea recta, ni en párrafos, ni en una sola lengua, ni sólo con palabras; sino que cambia de color, inserta imagen, cambia de espacio y de hoja aleatoriamente; de forma (deforma) que difícilmente podrás volver a leer un texto suyo si no está a tu lado para indicarte la dirección del rompecabezas de su composición.     Mi “amigo” habla de si mismo en primera persona del plural, más específicamente= “nos” (aunque no me daría cuenta de eso hasta bastante más tarde…yo en estos instantes aún pensaba que había alguien más).

En plena conferencia, en un par de ocasiones, cierra los ojos y pone su mano encima de la mía, sintiendo. Me concentro y me dejo llevar unos segundos por su trance (a pesar de lo virojos que pueden llegar a estar los estudiantes de los asientos de la fila de atrás).

Me invita a comer.         I hesitate; to choose easy or unexpected?        

Considero la posibilidad de que pertenezca a una secta, y me pongo a analizarme para intentar ser consciente de mis debilidades por las que podrían intentar pescarme. Paranoia.

  Ha(n) preparado bien el terreno y decir que no sonaría a pertenecer al grupo de los “demás”; que no entienden el presente, que dejan escapar la vida, que le(s) (le trataré en singular para evitar confusiones a partir de ahora) miran con miedo…ACCEDO.

No sé bien dónde vamos a comer; me dice que el dinero no hace falta, que nunca hace falta el dinero (el trabajo sí, pero nunca el dinero).

“Nos llevamos 37 años viviendo sin dinero, si puedes vivir sin dinero serás como nos…”

Al acabar la sesión de conferencias salimos juntos: la extraña pareja. Nadie lo puede entender.

 No es fácil empezar a hablar con alguien que no te puede contestar; prácticamente me limito a seguir su paso ágil a través de las calles de Alonso y después Malasaña. Pasamos un comedor de la caridad y yo, pensando en lo de no necesitar dinero, ya estoy casi franqueando la puerta cuando veo que mi compañero sigue…y empiezo a comprender: vamos a su casa.

Vienen a un tiempo el primer escalofrío y el primer comentario tonto para intentar tranquilizarme, y sin embargo sigo avanzando…”la curiosidad no mata, sólo el miedo”…alguien me dijo eso… (ah, sí; él). Empiezo a repasar cuántas personas me pueden haber visto venir hacia aquí, me imagino quién podría aportar información a la policía…y me aseguro de saludar efusivamente a una vecina para que se acuerde de mí, just in case….

Home sweet home. Tras atravesar un bonito patio de baldosas llegamos a su pequeño piso con olor a especias. Hay que descalzarse al entrar (sí, fantástico hoy llevo calcetines gordos…uno de cada color…je   je   je).

Periódicos se almacenan en una esquina, y, entre pila y pila derrumbada, se aprecian párrafos enteros subrayados. Una mesa baja se esconde bajo cuadernos y diarios. Un sofá y una cama completan el mobiliario del cuarto.

Me siento en el sofá, algo rígida, él me indica con el dedo si quiero pasar a otro cuarto y yo digo que “ni de coña” con la cabeza. Él entorna las luces…siento la tensión en los capilares de mis retinas y me estiro el vestido.

Vamos a su diminuta cocina y empezamos a preparar una macedonia nada occidental (él es vegetariano; “los animales pueden oler si has comido animal”) y me siento algo más segura; yo con un cuchillo en la mano y él con un rallador. Como si estuviéramos coreografiados creando una pócima mágica, mezclamos manzana, plátano, zanahoria, uva, naranja, canela, curri, kéfir, especias innombrables…

La mesa es una caja de madera sobre el suelo. No hay platos, no hay vasos. Sólo la ensaladera de madera, palillos chinos y una cáscara de coco que nos sirve de vaso a los dos; bebemos un té espeso con leche y otras tantas texturas que dibujan espirales en la superficie. Hay una cadencia de eucaristía en este compartir silencioso. Intercalamos bocados con mis lecturas en alto de textos escritos por él. A veces él comenta algo simulando escribir con el dedo sobre su pierna, soy algo analfabeta para descifrar este tipo de código y siempre digo varias palabras antes de adivinar la adecuada (Tabú- Pictionary fusión).  Terminamos rebañando el cuenco con el dedo (yo le imito como siguiendo un ritual simio de celebración de confianza).

Después de recoger volvemos al sofá.

Él deja colgando sus gafas de una lámpara y se balancean haciendo un sonido suave y armonioso. Me doy cuenta de que los dos nos damos cuenta y que nos hemos quedado mirando algo tan sencillo, tan cotidiano… Volvemos a la lectura-conversación…difícil de resumir, y poca voluntad para hacerlo no sé si sería irrespetuoso, y fácilmente se podría mal interpretar.

Tampoco entiendo todo lo que me quiere decir, voy sacando pinceladas en claro; lleva 10 años en Madrid, durante los años 60 vivió en Sausalito (cerca de San Francisco), pasó 8 años desnudo en la India, estuvo en la cárcel en Israel…esto es lo que dice, lo que escribe; ¿qué es cierto? Su extraña apariencia parece una verificación…pero hay partes de su relato que se desdibujan; le pusieron inyecciones para que hablara, o electroshock; mientras lo lee simula la boca de un grito y sus ojos se encienden. Habla de alguien que le acusó…pero no de qué.

¿Cuál es el límite entre la locura y la sabiduría?

Se acelera su respiración, se hace más profunda, intenta escribir y duda y luego me pone la mano sobre un hombro y cierra los ojos fuerte, suspirando: escribe: “tres hombres me violaron”. Desarrolla esta información pero yo no lo haré ni aquí ni ahora.

Sin embargo la conversación se desvía y vuelve la intranquilidad, que pasa a ser miedo y luego terror. Su escritura se hace más rápida, desfigurada y apasionada (pero mis ojos ya se han hecho a su letra); “aquí empieza otra parte importante de nuestro trabajo, Amanda, antes te avisé de que si querías sexo lo pidieses…” (yo recapitulo, y no recuerdo haber pedido nada parecido ni haber lanzado ningún tipo de indirecta ha este, aunque saludable, hombre anciano).

…la conversación, o monólogo, sigue derroteros sexuales y me enseña un artículo del país que habla de un abuelo porno (intento no buscar similitudes), pienso en textos que tiene en sus cuadernos con testimonios de chicas (sólo veo chicas…), me pregunta si tengo experiencia, si me he prostituido, si me han violado, si me he acostado con alguna chica…me habla de cómo ha ayudado a chicas y prostitutas con “orgasmo-terapia” (yo corto el contacto visual, veo señales desde el principio de nuestro contacto que auguraban este final, noto que las sienes me palpitan, siento ácido en la garganta, y calculo cuántos metros hay hasta la puerta, qué dejaría detrás, me maldigo por estar descalza, tenso los músculos del brazo y considero cómo de fuerte puede ser Serhumano).

Pero me falta el pistoletazo de salida, me come el miedo, pero no me muevo; quiero que la conversación cambie y este viejo con apariencia de sabio no me defraude, quiero tener esperanza en que se puede confiar en las personas (siendo chica/chico o lo que sea)…balbuceo “tengo que irme, tengo que…”consigue que me quede un poco más; las palabras escritas rojas, sobre negro, saltan violentas.

Y como una sinfonía angelical. Suena el despertador. No, no suena. Esto es la realidad.

Y hay un reloj que palpita en mi cabeza…pero esta vez no sueño y sí suena el telefonillo. Mi “amigo” lo coge y hace ruidos morses…es un joven que viene a verle, estuvo hablando con él hace unos días; el joven se descalza y se sienta; yo, auque ahora más tranquila, ya me he calzado y estoy con un pie fuera pero mi “amigo” escribe y escribe:

“La razón para irte al 25/3/09 no era ninguna urgencia, así si quieres continuar en su presente que has cortado sin razón lógica puedes volver para compartir lo que te falta para continuar a solas”

“Gracias por todo que has comprendido”

 

Y al final le abrazo y le abrazo de verdad con sentimiento y con ganas. El también lo hace honestamente y ejerce una presión con su palma en mis músculos a lo largo de la columna…yo también lo hago a veces…me escribe:”has superado tu miedo.”

Al salir por su puerta me recorre algún escalofrío post-vivencia-tensa.

Y no tengo miedo, y estoy feliz de irme y más de haber estado porque, además de ilesa, me voy con algo en lo que pensar, una desviación en mi camino que combate el hábito y la improductividad.

Cuando salgo por el portal él toca por el telefonillo unos acordes de harmónica. No puedo más que sonreir, y luego empezar a reir.

 

Hoy daría para escribir un libro.

 

P.D. Según rumores posteriores y pistas en sus comentarios, deduzco que Serumano no es para nada mudo, simplemente ha elegido el silencio.

“Hablar es la enfermedad; comprender puede curar.”

“¿Cuántos años de silencio puedes aguantar?”

 PD2: Siempre llevar calcetines emparejados al salir de casa…por lo que pueda pasar.

 

 

Posted by arridens, filed under Suelo Soñar, where the sidewalk ends.... Date: Abril 6, 2009, 4:49 pm | No Comments »

« Previous Entries