09  Nov
Café de mar

Aquella mañana me lo tomé con calma después de comer varias tostadas en casa bajé a beber algo en una de las terrazas del paseo para poder embelesarme mirando al mar o a la nada.

 La hora, tan temprana, invitaba al ensueño y a la melancolía; conociendo mis excesos sentimentales me enterré en la página de un libro para mantenerlos a raya. Cuando me descentraba de mi lectura, aunque sólo me apartase por un instante, asaltaba a mi mente una pregunta ¿Dónde ponerte en mi vida? La frase surgía y resurgía como un globo lleno de helio que se intenta aprisionar debajo de una mesa, asomándose como la cabeza de un niño curioso, azul.

¿dónde ponerte en mi vida? ¿dónde ponerte en mi vida??– había notado como se formulaba, después de haberte visto, en los instantes previos al sueño de la noche anterior o quizá ya durante ellos (tal vez susurrados por la versión más onírica de tu boca). y era ésta otra de esas cuestiones inútiles de plantear. ¿Acaso podría ubicarte?

Peliagudo límite de las relaciones humanas; no es nada parecido a una pareja…para mí, no sólo un amigo (tal vez en el futuro)      Ahora, inetiquetable.     Sólo tu nombre. 

Posted by arridens, filed under Uncategorized. Date: Noviembre 9, 2008, 6:07 pm | No Comments »

Dejad el ventanal abierto, ahora, al caer el sol

que sople el aire fresco, el viento frío

que convierta lo que siento en pasado

…o subjuntivo.

y será por autoreflejo o costumbre que nos despedimos igual que ayer

A menudo pienso que si no escribo lo que vivo, si no le dedico una segunda reflexión, lo perderé, lo des-viviré, o quedará en mi memoria sin un verdadero significado…como un relato breve sin una segunda lectura.

Eres verdad en mi existencia. Eres pura y verdadera emoción. Vida. Ni máscara, ni mitades.

Sobrecogida. Las lágrimas que me asaltan a la garganta igual que aquellas que siento resbalarme por la piel, materializadas, no sé si nacen del dolor de perderte o de la felicidad de haberte…tenido…ido.

Podría besar mil bocas y sudar cien cuerpos y sería la nada…porque entre todos sólo el tuyo tendría sabor, boca, cuerpo.

Es extraño como mi organismo, mi inconsciente, sabe más que mi ser racional. Porque el último puede elegir no sentir dolor, puede hacerme actuar de cualquier forma, aparentemente. Sin embargo, sin previo aviso, poco a poco avanzando, es la emoción que dicta sentencia.

…aunque eran esos los últimos besos…

Posted by arridens, filed under Climas. Date: Noviembre 6, 2008, 6:24 pm | No Comments »

27  Sep
Verdades

No crean que es verdad el 100% de lo que cuento

Si la imaginación no cuenta como vida, algo miento

Pero no imaginen que no es mi vida el 100% de lo que “invento”.

*

Posted by arridens, filed under Uncategorized. Date: Septiembre 27, 2008, 3:31 am | No Comments »

21  Sep
cautiverio

“…tuvo la sensación-era una sensación de lo más incómoda-de que uno nunca, nunca, debía decir lo que pensaba. (Estaba en las riberas del Serpentine. Su tono era bronceado; barquitos endebles como arañas se escurrían de un lado al otro.) Le daban la sensación, prosiguió, de que uno siempre, siempre, debía escribir como otra persona. (Los ojos se le llenaron de lágrimas.) Porque realmente, pensó, impulsando un barquito con la punta del pie, yo no sería capaz (aquí el artículo íntegro de sir Nicholas se le apareció como aparecen los artículos, a los diez minutos de leerlos, con una vista de su cuarto, de su casa, de su gato, de su escritorio y de la hora del día, agregada), yo no sería capaz, continuó…”                 Orlando, Virginia Wolf

Posted by arridens, filed under Suelo Soñar. Date: Septiembre 21, 2008, 4:07 pm | No Comments »

19  Sep
¿ficción?

“O poeta é um fingidor.

Finge tao completamente

Que chega a fingir que é dor

A dor que de veras sente.”       

                                              Fernando Pessoa

“El poeta es fingidor.

Finge tan completamente

Que llega a fingir dolor

Cuando de veras lo siente.”

 

Posted by arridens, filed under Suelo Soñar. Date: Septiembre 19, 2008, 4:55 am | No Comments »

17  Sep
Abismo

El abismo atrae indiscutiblemente, atrapa, y si te quedas mirando un punto fijo de su interior empezarás a ver que diminutas partículas concéntricas se apresuran a arrojarse a lo más profundo de él y, como embelesado por el canto de sirenas, desearías ser una de ellas.

El abismo excita, y aún con vértigo, mientras uno de tus pies asoma su punta sobre él, tal vez empujando y dejando caer alguna piedrecilla al vacío, mientras sientes el peligro ascendiendo por cada nervio de tu cuerpo, por un segundo deseas sentir el abrazo de la caída.

El abismo atrae y si éste es un chico dulce, de sonrisa preciosa y (aunque no sea mi estilo) cuerpo de modelo…no ayuda a ser una excepción. Conocí a Abismo hace poco y, sin duda, la novedad es una de sus cualidades encantadoras. Otra es confundir los límites del tiempo y el espacio de uno, la claridad y una voz profunda (de doblador de películas…de doblador de películas en el papel de galán más exactamente) que resuena en tus oídos a altas horas de la noche…que, cuando ya te estás dando media vuelta dirigiéndote a tierra firme, alejando la punta de tus pies del vacío, te llama para que regreses…y quieres regresar. Abismo es el límite de x cuando x tiende a la perfección. ¿Por qué no saltar?—los tobillos tambalean a la orilla del vacío—y, sin empujarte, Abismo te envía un último y definitivo soplo que te embriaga.

…sin embargo…

¡Un tirón en el tobillo! tienes un cordel a su alrededor, serpenteante, que se pierde más allá de donde alcanza la vista…en dirección opuesta a Abismo…quien sigue sonriendo…de soslayo.

¡Toc, toc!…llaman a las puertas del subconsciente.

 

Y el espacio infinito en el que se perdía el cordel es ahora diminuto, las hectáreas interminables han venido a ti, como la memoria de otro chico de otro tiempo y otro espacio; una hora antes, a tres paradas de metro y dos besos de distancia…más precisamente.

Un chico oscuro, de pasado poco tranquilizador, envuelto en humo de nicotina, con misterio en los ojos y sin promesas en los labios. Su voz es áspera…y, junto con su piel, ha sido mi calor y mi latido durante meses que parecen no tener tiempo anterior.

Abismo tose, rechista y solicita mi atención, una vez más, un poco indignado; al fin y al cabo ¡mírenle!! ¡cómo rechazarle!!

Pero…

              ser “convencionalmente perfecto” no ayuda a su reputación de abismo, especialmente para mi juicio personal. Así que según escribo estas palabras cojo las llaves de casa con la otra mano y en unos minutos estaré acelerando por las calles de Madrid, con el corazón en la boca, sintiendo el peligro ascendiendo por cada nervio de mi cuerpo dirigiéndome hacia mi abismo; que es arriesgarlo todo, lo primero mi entereza, para que no te vayas de mí.

Posted by arridens, filed under Climas, Suelo Soñar. Date: Septiembre 17, 2008, 3:59 am | No Comments »

 

BUM

 

 

                                                               bum. bum.

bumbumbúm.

 

                                    BUM   .        BUM       .       BUM

 

 

Débil

Despierto

De un oscuro letargo.

Me desperezco

Y tiemblan los tendones como cuerdas tensas de contrabajo.

Salgo a la luz apartando a mi paso cortinas de espuma arácnida.

Salgo a la luz como lo hacen las palabras escritas sobre una página anterior bajo la caricia del carbón.

Era vapor sobre un fuego anciano

Que ahora arde

Torrencial.

Mi soga.    Mi  silencio.

Me rasgan las palabras perdidas como el tiempo

en un día de hastío abrasador.

Pero son ellas, que atragantadas,

aprisionadas dentro de la manguera ahogada de mi ser,

Terminan por revolucionarse como los pueblos vejados.

Y su golpe de estado es el latido de mi corazón.

La guillotina quiebra la soga; corta el silencio.

 

BUM

                                      bum. bum.

bumbumbúm.

 

                                    BUM        .               BUM          .            BUM

Dicen los Grandes

Que nacemos del sexo entre tristeza, frustración

Y  amor (más fértil si desdichado).

Así, las épocas de alegría para los hombres son nuestros momentos de hambruna.

Ellos, hidrópicos de vicios, endorfinas y placer

Pueden ser negligentes

Con el arte                             

Con la disciplina                                              Tamagotchi muerto; aburrido, hambriento, cagado.”

                                            

                                   Los potos mueren secos al casarse las muchachas.”

 

Si no es por una voz que les despierta.

¿Acaso la tuya?

Yo; espacio imperfecto

De existencia ficticia.

Lámina de una esfera intangible

Tan incontrolable para mí

Como el universo para el hombre.

Yo; dependiente de la mano que me alimenta,

Que me esculpe en roca cibernética.

Ella tan pronto me ensalza como se desprende de mí

Abandonándome en la recámara obsoleta del olvido…

 

En un mar invariable, un barco encallado perpetuamente.

¿Perpetuamente?

 

Nazco, crezco y muero de la mano del hombre.

He dormido

Desnutrido

Lloro como un niño

Incompleto

Si mi creadora calla …muero.

Pero si yo perezco ¿No marchita a la vez ella?

 

 

 

¿Has visto? –Se ha estremecido. Sabe a lo que me refiero y no puede hacer otra cosa más que seguir cuidándome.

 

 

Volvemos al ruedo, señores

                                                    ¿se sumergen?

 

Posted by arridens, filed under Uncategorized. Date: Agosto 2, 2008, 10:11 am | No Comments »

16  May
Esencia

No le echaba de menos por las mañanas. Ahora era libre de quedarse con toda la manta, dar vueltas de un extremo a otro de la cama y levantarse, al fin, como y cuando ella quería.

Le encantaban las mañanas; constituían para ella una de esas fascinaciones que persiguen a uno desde niño. Abrir una rendija entre los párpados con la primera luz del día que se colaba en el cuarto difuminada a través de las cortinas…y seguir jugando unas horas con el sueño y el despertar. El leve canto de las golondrinas ¿o eran vencejos? cazando insectos. “Una cruel danza de vuelos que tejen muertes crujientes al ritmo de picos inclementes.”Habían sido las palabras de él para describirlo; siempre le habían inquietado las leyes de la naturaleza; en especial los insectos y su resistencia a morir; podías aplastar una hormiga y largos minutos después encontrabas alguna pata luchando por seguir su camino.

“Me fascina tu simplicidad de percibir las cosas, las captas en sí y no buscas más allá. Es un misterio para  mí tu forma de entender el mundo y me atrapa”. A ella le enamoró la profundidad con la que le dirigió la palabra, el constante enigma que rezumaba y su olor. Aquel aroma cuyas notas que le asaltaban a la  memoria; espliego envolvente, resina de tabaco de pipa, té agrio y una gota amarga de su propio sudor. A veces se sorprendía sumergiendo la nariz en la almohada, las sábanas; se veía a si misma como un perro de presa matao de hambre, un pellejo cubriendo huesos, que rastrea la maleza en busca de una presa que cure el ansia, una famélica de su aroma. Aquella esencia fue lo último que quedó de él en la casa tras el portazo.

Ni una sola llamada más, ni un mensaje prolongó su presencia en la vida de ella. Ni tan siquiera una contestación al último correo. Tal vez fuera mejor así, se dijo. Era para bien, se dijo. Ya está, se dijo. Suspiró.

Había terminado de encajar el último mechón de pelo en el moño, un toque de brillo en los labios…y a la calle.

Un día agradable. El metro atestado. Se escudó tras un libro y subió el volumen de los cascos; sonaba una de esas canciones que él le había presentado, de sonidos abstractos, profundos, espesos, ponzoñosos de voces femeninas rasgadas que ella siempre había considerado lloronas pero que había terminado por apreciar. Él y sus gustos de artista hastiado, él y su ambigüedad, él y aquella irritante manía de pasarse la yema de los dedos sobre los labios una y otra vez, como en continua duda, inquietud, soñando ( ¿ )despierto (?).

Se dibujó por encima del límite de la página que leía la mirada de un extraño. La apreciaba sin definición, pero fija,  vaciló sobre si enfocar el campo de visión un par de centímetros más arriba y coincidir con ella. Se decidió y por un segundo parpadeó, y ofreció su mirada al extraño; sus ojos se buscaron, chocaron y esquivaron. De vuelta al libro-el punto y aparte perdido-la redibujaba…intensa, profunda, cobriza.

Una multitud entró a tropel y la arrastró(¿se arrastró?), la empujó (¿se empujó?) hacia él; no cesaba su mirada estática sobre el libro. Y le sintió cerca, tras ella.

Ella le miró por el rabillo del ojo; se dibujó el perfil de su mandíbula, ofreciendo su cuello y anticipando el principio de sus hombros. Y a escasos centímetros de separación llegaron a ella oleadas de calor y aroma del cuerpo cercano; su pituitaria experimentada cazó al vuelo una esencia que a la vez la atrapó y  desencadenó  algún oculto instinto; fallándole las fuerzas en las piernas.

 

Y tal vez fuera por eso  o por su incorregible naturaleza impulsiva pero el hecho es que cuando él le puso la mano en la cintura y la atrajo hacia si para que le acompañara…bajó del vagón y le siguió.

***

Despertó, despejada, de un sueño ligero, entre almohadas ajenas de una cama extraña. Las sábanas eran “brillantemente” blancas, como recién estrenadas, conservaban pliegues perfectamente simétricos y ese olor impersonal, algo plástico, no como el del resto del apartamento. Apenas había tenido ocasión de ver más que el dormitorio, era simple, geométrico, impecablemente limpio…y sin embargo aquel olor que no conseguía identificar; más seco que el jazmín pero igual de embriagador. 

Rodó sobre si misma y volvió a relajarse abrazando un cojín de plumón, se sumió en un letargo escuchando el agua de la ducha que empezaba a correr.

*

Desde la puerta entornada del baño la vio girar sobre si misma con intención de seguir descansando; su espalda quedó al descubierto, atravesada por el dibujo serpenteante de la espina dorsal. Estaba tranquila; no sospechaba. Realmente no tenía nada por lo que preocuparse; era un experto, y una vez más había hecho un buen trabajo.

 Había supuesto horas de esfuerzo que le habían costado sudor, uñas y piel; pero ahora no quedaba ni una sola partícula delatora. La casa era un ejemplo de pulcritud…salvo por ese olor.

No lograba quitárselo de encima y parecía fermentar con las horas, volviéndose dulzón y pegajoso. Le repugnaba, le revolvía por dentro. Le hacía sentir aún entorno suyo al jodido bohemio fuma-pipas que se había aferrado a la vida cuando ya le correspondía estar remuerto; ofreciendo resistencia hasta el último instante antes de caer tendido como un pesado muñeco desvencijado, una piñata rota escupiendo sangre  a borbotones que él dejó fluir sobre si mismo.

*

Hacía mucho tiempo que no se sentía tan a gusto, tan tranquila, había algo en el ambiente que le hacía sentir en casa. La envolvía y la calmaba … y como una creciente voz al principio imperceptible, como una alarma que va cogiendo fuerza…algo en su mente se fue formulando; una conexión repentina entre sentido y senbilidad, y la identificación de una esencia; tallaron terror en sus ojos y la dejaron en suspenso…

Una mano fornida se posó sobre su clavícula.

Posted by arridens, filed under ficción?. Date: Mayo 16, 2008, 2:50 pm | No Comments »

28  Mar
De permiso

” [...]

Cuando llego a donde está Marc, amago que le doy una hostia, pero está con una chica. La coge por la cintura. Y yo, nada más mirarla, ya sé que estoy enamorado de ella.

Le doy un puñetazo en el hombro y señalándola con la barbilla, le pregunto a mi hermano:

-¿Es mi regalo?

- Ni en tus mejores sueños, capullo- me contesta él.

Sigo mirándola. Siento como una noria en el estómago. Qué dolor tengo y qué guapa es.

-¿No la reconoces?

- no.

-Sí, hombre, es Marie, la amiga de Rebeca…

-¿…?

Ella me dice:

-Estuvimos en las mismas colonias. En Glénans, ¿no te acuerdas?

-No, lo siento- digo que no con la cabeza y los dejo plantados. Voy a servirme algo de beber.

Joder que si me acuerdo. Todavía tengo pesadillas del cursillo de vela. Mi hermano que era siempre el mejor, el enchufado de los monitores, moreno, musculoso, seguro de si mismo. Por la noche se leía el libro y , luego, a bordo lo comprendía todo enseguida. Mi hermano que se colocaba en el trapecio y salpicaba gritando por encima de las olas. Mi hermano que no se iba nunca a pique.

Todas esas chicas con sus tetitas que le miraban con ojos de carnero degollado y que sólo pensaban en la fiesta de la última noche.

Todas esas chicas que le habían apuntado su dirección en el brazo con rotulador en el autocar mientras él fingía dormir. Y las que lloraban delante de sus padres al ver que se alejaba hacia nuestro cuatro latas familiar.

Y yo…,yo me mareaba.

Me acuerdo muy bien de Marie. Una noche, ella le contaba a los demás que había visto a una pareja enrollándose en la playa y que había oído el sonido de la goma de la braga de la chica.

-¿cómo era el ruido?- le pregunté yo para que le diera corte.

Y ella, mirándome fijamente a los ojos, se coge un pellizco de la braga a través de la tela del vestido, tira de ella, y la suelta.

Clac.

-Así- me responde sin dejar de mirarme.

Yo tenía once años.

Marie.

Joder que si me acuerdo.   Clac.

[...]

Quisiera que alguien me esperara en algún lugar, Anna Gavalda.

Posted by arridens, filed under where the sidewalk ends.... Date: Marzo 28, 2008, 5:42 pm | No Comments »

27  Mar
El replicante

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais…, atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad, cerca de la puerta de Tannhäuser.

Todos esos momentos… se perderán en el tiempo… como lágrimas en la lluvia

Es hora de morir.”

Rutger Hauer, Blade Runner

 

…. ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?                                             [K. Dick]

Posted by arridens, filed under ficción?. Date: Marzo 27, 2008, 3:53 pm | No Comments »

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